El huevo es el único alimento que nos permite separar perfectamente su
parte grasa de su parte proteica y no es tan raro consumir la clara y la
yema de huevo separadas en preparaciones, por eso, hoy también
diferenciamos los micronutrientes de estas dos porciones que el huevo
nos ofrece.
Si nos referimos a minerales, en la yema de huevo
encontramos potasio, fósforo, hierro y calcio como protagonistas, aunque
también ofrece pequeñas cantidades de magnesio, sodio y selenio. No
debemos olvidar que la yema es la parte grasa y por lo tanto también es
la porción que ofrece colesterol.
En la clara de huevo no
encontramos nada de grasa y sólo nos ofrece proteínas, los minerales que
abundan en esta porción son el sodio y el potasio principalmente, pero
si nos referimos a las vitaminas en la clara sólo encontramos pequeñas
proporciones de vitaminas del complejo B mientras que en la yema de
huevo abunda el ácido fólico, el retinol o vitamina A y también contiene
vitamina D, E y carotenos.
Claramente la porción menos calórica y
magra como es la clara de huevo posee menos micronutrientes que la yema
de huevo en la cual se encuentran variadas vitaminas y minerales en
mayores cantidades. Por lo tanto, no debemos erradicar esta porción por
sus grasas de la dieta, sino que si queremos aprovechar los nutrientes
del huevo lo mejor será incluir la yema al menos unas 3 veces cada
semana en nuestra mesa.
Si bien correr largas distancias es excelente para mejorar la condición
cardiorespiratoria pero por increíble que parezca no es la mejor forma
de eliminar la grasa extra; muchas personas cuando comienzan a practicar
una actividad física aeróbica o anaeróbica se preguntan cuales son los
objetivos reales porque muchas veces se visa perder grasa corporal y
también ganar masa magra, o solo mejorar el acondicionamiento
cardiovascular, o ambos.
Todos sabemos que si existe la intención
en un corto periodo de tiempo conseguir ambos objetivos
tantoacondicionar nuestro sistema cardiovascular como mejorar el físico
tonificándolo con una buena masa muscular científicamente no se podrá
conseguir porque hay hechos que demuestran lo contrario.
El Tiempo y el Metabolismo
Generalmente
comienza así; la primera tentativa se centra en 10 minutos, seguidos
por 15, 20, 25, 30, 40 minutos de carrera o hasta más y en ese punto la
persona queda aburrida y desiste, pero aquellos que continúan se
enfrentan a un problema que es la restricción del tiempo para realizar
otro entrenamiento de fuerza para ganar músculos.
Primero
podemos decir que el entrenamiento anaeróbico (sin oxígeno), a través de
la fuerza y resistencia es mejor para la pérdida de la grasa del que el
entrenamiento aeróbico; el entrenamiento anaeróbico acelera el
metabolismo y mantiene la masa magra.
En segundo lugar, las
carreras de largas distancias pueden llevar la pérdida de grasa pero no
es el gran "negocio" porque requerirá de más tiempo y mucho más esfuerzo
para entrenar los grupos musculares que requieren tonicidad y además
volumen muscular.
Cambiar es siempre bueno
Pasarse horas
en equipamientos de cardio facilita la pérdida de peso total pero para
un progreso a largo plazo el cuerpo que se adapta al ejercicio va a
ingresar a una meseta gastando menos energía que aconstumbraba; el
objetivo es ganar más energía (quema de grasa), entonces lo ideal es
querer trabajar de forma diferente para dar ese choque necesario al
físico y estimular la mente con nuevos objetivos y un progreso
constante.
Si bien correr le da a la persona un corazón más
saludable con buen desempeño de los pulmones lo que es importante, pero
tratándose de progresos para pérdida de peso y ganancia de masa magra no
es el mejor camino; millones de personas corren largas distancias y
siguen estando por encima de su peso después de periodos de tiempo que
pueden ser aprovechables con otros tipos de planes de entrenamient